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lunes, 25 de noviembre de 2013

Online. Escribiendo...TickTick

  Gente que ama esta ciudad a la que hacemos honores con nuestro Blog. Nos devanamos los sesos pensando en lugares, discotecas, parques o bares que representen nuestro día a día y nuestro locos fines de semana. Pero se nos está pasando por alto algo que forma parte de nuestro entorno más que cualquier antro moderno. Algo que sobrevuela nuestras cabezas y que nos es indispensable para realizar cualquier movimiento cotidiano.
Nos referimos sin ninguna duda a los cables y antenas de telefonía. De a cuerdo, no son precisamente bonitos. No les pintaríamos un cuadro y salvo palomas y pájaros diversos, no los solemos utilizar de puntos de reunión. Pero ¿Que haríais sin ellos?, ¿Que haríamos sin nuestro Whatsapp, Facebook o Instagram?, ¿Pasarnos a las señales de humo? Sería divertido, pero como que no me hace mucha gracia que mi vecino se entere de mis conversaciones con el ligue de turno. Llamadme raro.
Espero que hayáis pillado el asunto de mis ideas y no sigáis pensando que voy a hablar de cables y conexiones inalámbricas. Eso se lo dejamos a los de Teleco, y el como vender cobre a buen precio y hacerte tu propio negocio chatarrero ya lo explicaremos en otro artículo.

  Pensemos (sin dolores de cabeza porfa que quiero que lleguéis al final), ¿Que grandes ventajas nos ha traído esta gran red llamada Internet?
La comunicación entre nosotros es mucho más sencilla. Podemos hacer la compra sin levantarnos de la cama y subsistir sin salir de casa si es necesario.
Hablamos con nuestra gente sin levantar la cabeza del sitio, sabemos de la vida de nuestro vecino más que su pobre madre que no tiene Facebook. Y contamos nuestro viaje del último verano a más de 200 personas a la vez sin tener si quiera que dirigirles la palabra expresamente.
En la actualidad nos es posible dar una imagen de nosotros mismos y de nuestra vida pasada por filtro, edición e inversión de colores. Si algo no nos gusta o nos avergüenza simplemente no lo subimos, pero si el lo más “chic” de la semana nos faltan minutos para publicarlo en primera plana. La verdad es que cada vez es más sencillo saber de la vida de una persona y cada vez más difícil conocerla de verdad.

  La vida moderna con sus actualizaciones ha traído consigo una infinidad de posibilidades, cuyo único límite es la imaginación y la capacidad de cada individuo con las nuevas tecnologías.
Pero, ¿es oro todo lo que reluce? y lo malo ¿es malo por que si? o ¿depende del uso que le demos?

  Lo que es cierto es que a la vez que es más sencillo mantener relaciones sociales, cada vez estas son más impersonales. A veces la única cara que vemos de una persona en meses es de color amarillo y está sacando la lengua a la vez que guiña un ojo.
Las fotos cada vez son más bonitas y artísticas, y si las juntamos podemos crear una vida a base de fotogramas vintage.
Las largas conversaciones han sido apartadas por frases de carácteres limitados, que a muchos ya les han hecho más mal que bien en sus carreras de cara al público.
Los tonos muchas veces son malinterpretados en los mensajes instantáneos. Sin quererlo ni beberlo podemos hacer pensar a nuestra pareja que estamos enfadados cuando simplemente estamos haciendo una broma. Bueno, a nuestra pareja y al americano de turno que esté siguiendo nuestra conversación. Por que señoras y señores, yo estoy convencido que mis dilemas diarios son mucho más interesantes que los de la Merkel.
Ahora mismo vamos a una discoteca y no nos hace falta preguntarle el nombre al chico que está en la barra. Sacamos nuestro aparato del bolsillo y sabemos su nombre, dni, número de mascotas, que su hermano le ha robado la chaqueta para un concierto y que hace dos semanas que no va al baño con regularidad.
¿Quien no se ha vuelto loco mirando los ticks del whatsapp? o fisgoneando la última hora de conexión...Puede ser nuestra amiga del alma desde los cinco años, pero válgame el cielo que si han aparecido los dos ticks a las 18.45, su última conexión ha sido a las 18.46 y no me ha contestado...es una perra judía y se merece que le escupa a la cara.
Podemos afirmar que en nuestra ciudad fueron unos pioneros en ponerle sonido a los semáforos para todo aquel que anda con el móvil en la mano...¿o era para los invidentes? Quien sabe, puede que nos estemos convirtiendo en invidentes poco a poco.

  Capítulo a parte se merecen las webs y apps de citas. Sólo mencionar que ahora es más fácil encontrar un polvo en 5km a la redonda que salsa wasabi en el supermercado.
El tradicional ¿Estudias o trabajas? en los bares se ha transformado en el “Hola, ¿que tal?” de las redes. Cuando se encuentran inspirados claro, que si no te tienes que conformar con un “ola k tal”, “k buscas?” o “k t mola?”. Aprovecho para repetir por enésima vez, Sin foto no contesto.

  Pero como le encuentro mil y una metáforas graciosas a este tema lo dejaré para más adelante. Y a vosotros, mis lectores, os dejo esta pregunta.
¿Que miráis antes de cerrar los ojos por las noches?

  Virtualmente vuestro M.L.M

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